Cáncer

El virus del papiloma humano

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Esta semana hablaremos de un tipo de cánceres algo especiales, ya que a diferencia del resto, son causados por la infección de un virus: el virus del papiloma humano o VPH. Aunque el más famoso es, sin duda, el cáncer de cuello de útero, cervical o de cervix, este virus es capaz de producir también cáncer de vagina, pene, vulva, recto, ano e incluso tumores orofaríngeos (boca y garganta).

Hablemos en primer lugar del agente causante. El virus del papiloma forma parte de la familia Papillomaviridae, a la que también pertenecen virus que infectan otros animales como las aves.  Este virus se contagia generalmente por transmisión sexual, aunque ocasionalmente, puede transmitirse de madre a bebé durante el embarazo. Actualmente, se ha comprobado que un simple contacto físico con una zona afectada es suficiente para su contagio.

Por lo general, las infecciones con VPH son muy frecuentes, ya que se producen en prácticamente cualquier persona sexualmente activa. Sin embargo, la mayoría de las veces son infecciones asintomáticas e inofensivas que desparecen espontáneamente. El problema es que algunos tipos pueden provocar verrugas genitales o cáncer.

Dentro de la familia del virus del papiloma humano existen más de 100 tipos, de los cuales 15, los denominados de alto riesgo, son especialmente oncogénicos. Dentro de estos 15, los tipos 16 y 18 son los más frecuentes en el caso de cáncer de cuello de útero. Mientras que el VPH 16 está asociado con casi el 60 % de los casos de cáncer cervical, el VPH 18 es responsable de otro 10 % de los casos. Por otro lado, tenemos los de bajo riesgo, entre los cuales, el tipo 6 es el responsable más frecuente de la verrugas genitales.

¿Y qué tipo de células infecta dicho virus? Como cualquier tipo de virus tiene afinidad por un determinado tipo celular. En este caso se trata de las células epiteliales, es decir, las que forman parte de un epitelio.

Pero, ¿qué es un epitelio? Un epitelio, no es más que un tipo de tejido formado por células dispuestas como ladrillos y unidas muy fuertemente. ¿Dónde tenemos epitelios? La epidermis de nuestra piel es sin duda el epitelio más famoso. Además, todos los conductos de nuestro cuerpo están recubiertos por la parte interna de un epitelio. ¿Por ejemplo? El tracto gastrointestinal (desde la boca hasta el ano), el sistema reproductor: útero, vagina…

Los epitelios se caracterizan por su división en diferentes capas, en función del grado de diferenciación de su tipo celular más abundante, los queratinocitos. En la parte más profunda de un epitelio tenemos células madre epiteliales que se irán transformando en queratinocitos funcionales al mismo tiempo que ascienden hacia las partes más externas. De esta forma, la capa más exterior estará formada por queratinocitos muertos que se desprenderán dejando paso a nuevas células de este tipo.

Pues bien, este virus entra en contacto con los epitelios, interactuando con las células epiteliales e insertando dentro de las mismas su ADN. ¿Qué ocurre entonces? Cuando las células de los epitelios se dividen, deben copiar su material genético para repartirlo entre sus dos células hijas. Pues del mismo modo, el ADN del virus es replicado y repartido entre las células hijas. De esta manera, el virus consigue multiplicarse y contagiar progresivamente todas las células epiteliales. Este proceso se denomina replicación tipo plásmido.

¿Qué sucede después? Las células del epitelio comienzan a diferenciarse hacia queratinocitos. En este momento se produce la replicación vegetativa a través de la cual el DNA viral se expresa, generando todas las proteínas necesarias para formar nuevas unidades víricas. Estos nuevos virus podrán salir de los queratinocitos muertos y seguir con la infección de los que todavía no se han diferenciado.

Pero, ¿por qué causa cáncer? Aquí está el meollo de la cuestión. Este virus tiene dos proteínas (E7 y E6) que interfieren con moléculas clave del control del ciclo celular.

Para el que lo desconozca, el ciclo celular es el conjunto de procesos que permiten a las células duplicar su material genético y repartirlo entre las células hijas. Para que este proceso se lleve a cabo de forma controlada existen muchas moléculas reguladoras que se encargan de mantener a raya dicho ciclo. ¿Qué ocurre si el ciclo se desregula? Que las células se dividen descontroládamente generando una masa celular a la que todos conocemos como tumor.

¿Ahora todo tiene sentido verdad?

La molécula E7 del virus interacciona con pRb, una proteína humana supresora de tumores, cuya función es detener la duplicación del DNA (una de las fases más importantes del ciclo celular). Si la E7 se une a pRb, esta no puede actuar, de forma que el ciclo celular no se detiene y la célula comienza a multiplicarse de forma descontrolada.

Y ocurre algo similar con E6, la cual interacciona con p53, otro supresor tumoral cuya función es reparar el DNA dañado, y activar la muerte de la célula si este daño no puede ser reparado para evitar la transmisión de alteraciones en el genoma. Si E6 mantiene retenida a p53 los daños en el material genético no se corregirán, se acumularán generando mutaciones, que podrán transmitirse a las células hijas ya que dicha célula tampoco será eliminada.

Pero ojo, porque no hay que alarmarse, ya que hoy en día existe una vacuna que previene su aparición y se lleva a cabo un estricto control para detectar su presencia lo más tempranamente posible, evitando así problemas mayores. Esto, junto con las medidas de protección sexual actuales, ha permitido que este tipo de cánceres hayan pasado, de ser uno de los más frecuentes, a tener una incidencia muy baja.

¿En qué consiste la vacuna? Se trata de una vacuna sintética consistente en proteínas de la superficie del virus del papiloma humano. Una vez en el organismo, el sistema inmune reconoce dichas proteínas como algo exógeno a nosotros y genera anticuerpos para destruirlas. De esta forma si hay una infección posterior, con el virus real, nuestro sistema inmune será capaz de reaccionar acabando con él.

Las dos vacunas actuales, y que desde 2008 forman parte del calendario de vacunación español, protegen contra las dos tipos virales que causan el 70% de los casos de cáncer de cuello de útero, el tipo 16 y el 18. Actualmente, se está tratando de introducir una vacuna que proteja frente a 7 tipos virales, causantes todos ellos del 90% de los casos de cáncer de cuello de útero.

 

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Alejandro Alfaro Castro, Michelle Fournier Pérez. Virus del papiloma humano.

Nubia Muñoz, Julio César Reina, Gloria Inés Sánchez. La vacuna contra el virus del papiloma humano: una gran arma para la prevención primaria del cáncer de cuello uterino

https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/enfermedades-de-transmision-sexual-ets/vph.

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