Curiosidades

Tuberculosis

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Hoy hablaremos de una enfermedad, que pese a no ser demasiado frecuente en los países desarrollados, tiene una mortalidad asociada muy elevada en los países en vías de desarrollo: la tuberculosis. Para que os hagáis una idea de la relevancia de la misma, está situada entre las 10 principales causas de mortalidad en el mundo. Según la OMS, en el año 2016, 10,4 millones de personas contrajeron la tuberculosis, y 1,7 millones murieron debido a esta enfermedad, de todas ellas, el 95% se produjeron en países de ingresos bajos y medianos.

Y como siempre, empezaremos por el principio: La tuberculosis es una enfermedad causada por una bacteria denominada Mycobacterium tuberculosis. Fue en 1882, cuando Rober Koch descubrió que era esta la causante de la tuberculosis, debido a ello, a esta bacteria también se le conoce como el bacilo de Koch.

¿Cómo actúa y porque nos produce esta enfermedad?

La bacteria se transmite por el aire, y a través de la boca o la nariz llega a nuestros pulmones donde se acumula causando síntomas muy parecidos a la gripe, por lo que al principio resulta complicado distinguir ambas enfermedades.

Cuando nuestro sistema inmune detecta que tenemos un hospedador maligno en nuestro interior se activa y manda a unas células llamadas macrófagos a tratar de acabar con las bacterias. Los macrófagos son células del sistema inmune que poseen la capacidad de fagocitar microorganismos como las bacterias, es decir, de engullirlas y mediante una serie de mecanismos, destruirlas en su propio interior. Para que os hagáis una idea de este curioso mecanismo os dejo por aquí un video en el que se plasma:

Este proceso atrae a muchos otros componentes de nuestro sistema inmune para tratar de acabar con las bacterias de la tuberculosis. Si el ataque funciona el problema está solucionado.

Pero… ¿y si no?

El problema de Mycobacterium tuberculosis es que es un bacteria sumamente resistente, que tiene la capacidad de bloquear la acción del macrófago de forma que es capaz de permanecer viva en su interior. Por este motivo, si el sistema inmune no puede destruirla cambia de estrategia, pasando a intentar retener a las bacterias de forma que no se expandan. Las bacterias quedan rodeadas por macrófagos (que a su vez tienen más bacterias vivas en su interior), y los macrófagos por linfocitos T, otro tipo celular del sistema inmune. Se forman así, unas acumulaciones de bacterias y células del sistema inmune denominadas tubérculos.

Para sellar todavía más el conjunto bacteriano, a este cúmulo de cosas se le añade fibrinógeno (el responsable de los coágulos sanguíneos) y calcio, terminando de fijar por completo todo el contenido bacteriano del pulmón. En este momento, el tubérculo pasa a denominarse granuloma. Si la persona está sana la formación de estos granulomas permitirá frenar la expansión de la bacteria.

Este sello puede durar toda la vida y puede producirse sin que la persona sufra otros síntomas que no sean gripales. De hecho, mediante las autopsias, se ha comprobado que, actualmente, una de cada 3 personas tiene la bacteria de la tuberculosis en sus pulmones, pero debido a su buen estado de salud la mantienen a raya durante toda la vida y no es hasta que mueren cuando es detectada.

El problema viene cuando el sistema inmune falla, ya sea por un problema puntual, o debido a enfermedades como el VIH. Si el sistema inmune no es capaz de sellar a estas bacterias, o la capa de fibrinógeno de una persona con tuberculosis se debilita, estas siguen proliferando. Es entonces, cuando nuestro propio sistema inmune, al tratar de acabar con las mismas, causa un ambiente de inflamación que acaba degradando la pared del pulmón.

Es en este momento cuando aparecen otros síntomas que se prolongan mucho en el tiempo: picos de fiebre, sudoración nocturna, pérdida brusca de peso, hemoptisis (tos con sangre), y tos productiva. Si la situación no se controla el pulmón se acaba colapsando y la persona puede acabar muriendo.

Por suerte, hoy en día, la tuberculosis es una enfermedad curable con la administración de un coctel de 4 fármacos, de hecho desde el año 2000, se calcula que se han salvado más de 49 millones de vidas. ¿Qué queda por hacer? Que las vidas se empiecen a salvar, también en los países menos desarrollados.

¿Te ha gustado el post? ¿Te ha servido para aprender algo nuevo? ¿Te gustaría conocer más al detalle este asunto? No dudes en dejar un comentario o ponerte en contacto conmigo a través de maria@mariairanzobiotec.com

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

María Ángeles de la Torre, (2017). Aproximación molecular a la patogénesis microbiana.

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs104/es/

https://www.cdc.gov/tb/esp/topic/treatment/tbdisease.htm

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