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Las súper bacterias llegan para quedarse

Por febrero 8, 2017 One Comment
Súper bacterias_Maria_Iranzo

Cada vez son más los casos que salen a la luz de bacterias resistentes a todo tipo de antibióticos, son las llamadas súper bacterias, y hoy en día es un tema realmente preocupante. Pero antes de alarmarnos intentemos comprender el porqué de todo este asunto.

¿Qué es un antibiótico?

Como su propio nombre indica, es un anti vida, es decir una sustancia que ataca la vida. ¿Qué vida? La de las bacterias. En sus orígenes los antibióticos, entre ellos la penicilina, tenían procedencia natural, ya que eran sintetizados por otro tipo de organismos, los hongos principalmente, como mecanismo de defensa. Hoy en día la mayoría de los antibióticos son sintetizados químicamente.

¿Cómo actúa un antibiótico?

Los antibióticos se dedican a bloquear alguno de los procesos esenciales para la vida de una bacteria impidiendo por ello que se propaguen. El proceso diana dependerá del tipo de antibiótico. Por ejemplo, los aminoglicósidos (Neomicina y Estreptomicina entre otros) inhiben la síntesis de proteinas. Como las proteínas son clave para la vida de las bacterias, si estas no se producen la bacteria ni crecerá, ni se reproducirá y al final morirá.

Otra familia, serían los beta-lactámicos, entre los que se encuentra la famosa amoxicilina, y cuya función es impedir que se sintetice un componente clave de la pared celular de las bacterias (peptidoglicano). La pared es un parte esencial de ellas, ya que actúa como barrera de protección y sin ella las bacterias terminan muriendo.

Aquí quiero hacer un apunte bastante útil, si os fijáis la mayoría de los antibióticos se han denominado con la terminación –ina. Así que de aquí en adelante os podréis enterar de cuando os están hablando de un antibiótico.

Pero bien sigamos a lo nuestro:

¿Por qué las bacterias se vuelven resistentes a los antibióticos?

Aquí introduciremos el concepto de resistencia. ¿Qué es la resistencia a antibióticos?

Cuando una infección bacteriana es tratada con un determinado antibiótico, alguna de las bacterias que se intenta eliminar puede aprovechar una mutación genética que ya posea, es decir un cambio en sus genes, que le confiera una característica especial, diferente al resto, que les de resistencia al antibiótico. Es decir que las vuelva inmunes.

¿Qué ocurrirá después? El antibiótico matará a todas las bacterias excepto a esa, la cual se multiplicará generando una nueva colonia de bacterias resistentes a ese tipo de antibióticos.

¿Qué hará el médico entonces para tratar esta infección bacteriana que no ha conseguido eliminar del todo?

Recetará otro tipo de antibiótico, que como ya hemos explicado atacará otra parte de la bacteria. El problema es que igual que ha pasado con el primer tipo, podrá ocurrir con este. Es así, como se generan y expanden las denominadas súper bacterias, resistentes a la mayoría de antibióticos.

¿Y a qué viene todo esto?

Pues bien, todo viene a que el pasado año se diagnosticó en Pensilvania, el caso de una mujer de 49 años que sufría una infección de orina causada por una cepa de E. coli (que causa un 50% de muertes en personas infectadas) resistente a la colistina.

¿Y qué es las colistina?

Se trata de uno de los antibióticos más fuertes y utilizados como última baza para tratar infecciones, precisamente contra bacterias que hayan adquirido diferentes resistencias.

Esto ha puesto en alerta a la comunidad científica, ya que no es el único caso de infección por súper bacterias. De hecho hoy en día, estas bacterias están causando unas 25.000 muertes al año solo en Europa, y el problema es que la cifra continuará aumentando a no ser que se descubran pronto nuevos antibióticos con los que hacer frente a estas bacterias.

Y no solo eso, ya que este problema acabará teniendo efectos negativos en la eficacia de una simple cirugía, de la quimioterapia y de los transplantes de órganos.

¿Cómo hemos llegado a este punto?

Por el abuso que se hace de los antibióticos, ya que en muchas ocasiones no son recetados como una verdadera necesidad si no como una prevención, o se recetan para tratar gripes, resfriados o infecciones víricas, o porque no se siguen las dosis y el tiempo de tratamiento o por la mala costumbre de recetar antibióticos de amplio espectro (Los de amplio espectro son aquellos que son eficaces contra una gran numero de bacterias, los de bajo espectro, son antibióticos más concretos). Y a esto se le puede añadir el hecho de que llevamos años sin descubrir un nuevo tipo de antibiótico que pille por sorpresa a estas súper bacterias.

Imaginaros cómo de grande es la preocupación, que una conocida fundación británica (Nesta) llegó a ofrecer un recompensa de 14 millones de euros a quien fuera capaz de encontrar una solución a este problema. Si alguno está interesado esta recompensa sigue vigente hasta 2019, así que ¿Por qué no intentarlo? Sin lugar a duda es algo que necesitaríamos resolver, si no nos queremos ver igual que antes de que Fleming descubriera el primer antibiótico, la penicilina, cuando las infecciones bacterianas, que ahora son fácilmente tratables, eran sin ninguna duda mortales.

Como dijo Fleming en 1945, cuando le entregaron el premio nobel por el descubrimiento de este antibiótico: “Llegará un día en que la penicilina la pueda comprar cualquiera en las tiendas. Entonces existirá el peligro de que un hombre ignorante pueda fácilmente tomar una dosis insuficiente y que al exponer sus microbios a cantidades no letales del fármaco los haga resistentes”.

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