Curiosidades

Enfermedad del beso

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Esta semana hablaremos de la mononucleosis infecciosa, popularmente conocida como enfermedad del beso, y que tal como su nombre indica, se transmite a través de la saliva. Pero, ¿qué causa esta enfermedad? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Hay algún tratamiento?

Empezaremos por el agente causante de la mononucleosis, el virus de Epstein-Barr (VEB). Este pertenece la familia herpes virus, en la cual se engloban otros virus como el del herpes labial o vaginal. El VEB es una de los virus más comunes de la especie humana ya que no está limitado a una zona geografía en concreto, sino que está presente en todo el mundo. Debido a que el contagio se suele dar en la juventud, se ha llegado a estimar que hasta el 95% de los adultos de aproximadamente 40 años han sido infectados en algún momento de su vida.

¿Cómo actúa este virus?

Como hemos explicado ya en otras ocasiones, los virus necesitan infectar a una célula, ya sea humana, animal, vegetal, bacteriana… para poder multiplicarse. Estos interactúan con la superficie externa de las células, y por diferentes mecanismos, introducen su material genético en las células que infectan. Una vez dentro, el material genético vírico utilizará la maquinaria propia de la célula para realizar copias de sí mismo. Como resultado, todas esas copias se expresarán, es decir, producirán las proteínas que permitirán construir nuevas unidades víricas, las cuales, al tratar de salir de la célula, la destruirán. Este proceso se conoce como ciclo lítico.

Sin embargo, los virus tienen otra opción, y es que pueden insertar su material genético en el DNA propio de la célula a la que infectan, y permanecer latentes sin causar ningún tipo de sintomatología. ¿Qué ocurre entonces? Cuando las células se hacen viejas y necesitan renovarse copian su material genético y se dividen en dos nuevas células hijas, las cuales recibirán una de las dos copias. Este proceso es aprovechado por el virus ya que su material genético, integrado en el de la célula, se iría copiando en cada división celular (esto se conoce como ciclo lisógencico). Entonces, en alguno momento, esos genes víricos dejarán de ser latentes, pasarán a ciclo lítico, se expresarán, formarán nuevas unidades víricas y destruirán las células en las que se encuentren para salir y seguir infectando.

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Ejemplo de ciclo lítico y lisogénico de un virus que infecta a una célula bacteriana. http://repasosdebiologia.blogspot.com/2016/11/ciclo-litico-y-lisogenico.html

 

El virus de Epstein-Barr se caracteriza por que infecta, en primer lugar, las células de la orofaringe (parte bucal de la garganta), ya que reconoce específicamente este tipo celular. De estas células pasa a los linfocitos B que se encuentran en el tejido linfoide adyacente, causando la sintomatología típica de esta infección: fatiga, fiebre, inflamación de la garganta, inflamación de los ganglios linfáticos del cuello… Y en los casos más graves e infrecuentes, se puede sufrir inflamación del bazo, inflamación del hígado y sarpullidos que pueden llegar a requerir hospitalización.

Otra característica de este virus es que en edad infantil, aunque halla contagio, normalmente no hay síntomas o estos son tan parecidos a los de una gripe o constipado común que cuesta diferenciarlos. Estos síntomas, por el contrario, sí que son característicos de la juventud o las primeras etapas de la adultez.

Tras el contagio, y tras varias semanas o incluso meses mostrando la sintomatología, puede ocurrir que esta cese debido a que nuestro sistema inmune haya conseguido frenar al virus. Sin embargo, aunque el sistema inmune haya controlado la expansión vírica, como hemos explicado anteriormente, el virus puede quedar latente en nuestras células y tras un periodo de tiempo reactivarse. Esta segunda infección solo suele presentar síntomas en personas con el sistema inmune debilitado, ya que en personas sanas destruirlo, de nuevo, no supondrá complicaciones. De hecho, el virus de Epstein-Barr se mantiene latente en las personas infectadas durante toda su vida, y aunque cada cierto tiempo el virus pueda reactivarse, no causará ninguna sintomatología.

Recordemos que esto es debido a que nuestro sistema inmune tiene memoria, y una vez que es infectado por un patógeno, sea un virus o una bacteria, adquiere un recuerdo de dicha infección. De este modo, si el mismo patógeno vuelve a aparecer, la respuesta inmune será mucho más rápida y efectiva llegando a evitar el desarrollo de la infección. (Es precisamente para lo que sirven las vacunas: para estimular nuestro sistema inmune y generar memoria, de forma que si hay infección, el sistema inmune la pare antes de causar síntomas).

¿Existen tratamientos para la enfermedad del beso?

No. Ni existen vacunas que prevengan su contagio, ni existen fármacos que lo eliminen, precisamente porque es un virus poco problemático que tras un periodo de tiempo es destruido de forma natural por nuestro sistema inmune. La única opción es la prevención o la toma de medicamentos que alivien la sintomatología que este produce.

 

¿Te ha gustado el post? ¿Has aprendido algo nuevo? ¿Quieres conocer más al detalle este asunto? No dudes en dejar un comentario o ponerte en contacto a través de maria@mariairanzobiotec.com para más dudas.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

http://www.conganat.org/linfo.tortosa/conf/cap2/gralidad.htm

https://www.cdc.gov/epstein-barr/about-ebv-sp.html

https://www.vircell.com/enfermedad/17-epstein-barr-virus/

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