¿Qué es el CÁNCER?

El término cáncer engloba a un gran conjunto de enfermedades (más de 200), muy diferentes entre sí, pero que poseen algo en común: la multiplicación y división descontrolada de una única célula. Es esta propagación lo que acaba con la generación de un tumor, un acumulación de células cancerígenas.

Dicho tumor podrá mantenerse en el lugar de origen, creciendo y destruyendo, al final, la funcionalidad del tejido que afecta. O bien puede ocurrir que las células tumorales adquieran la capacidad de “despegarse” del tumor y viajar a través de la sangre o a la linfa. Este proceso se denomina metástasis y acaba con la formación de nuevos tumores, conocidos como tumores secundarios, en tejidos alejados del tumor primario.

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Células normales
Células cancerígenas

¿Conoces el término “Neoplasia”?

Aunque es común hablar de cáncer quiero presentaros también otro término: neoplasia. Este concepto nos permite referirnos tanto a tumores benignos, como a tumores malignos. Una neoplasia es una masa anormal de tejido que crece de forma independiente, es decir, que no está coordinada con los tejidos de alrededor. Además, esta masa tiene autonomía, es decir, existe una causa que desencadena el crecimiento (la cual poder ser conocida o desconocida) y cuando dicha causa desaparece la neoplasia continua creciendo.

Recalcar que solo en el caso de los tumores o neoplasias malignas podremos utilizar el término cáncer.

Origen de la Neoplasias

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El desarrollo del cáncer se debe a la alteración de los mecanismos que regulan las funciones de crecimiento y división de una célula. Todo comienza a partir de una única célula inicial que sufrirá una serie de alteraciones genéticas o mutaciones en genes que controlan estas funciones, que conllevarán su proliferación anormal. Dichas alteraciones genéticas pueden estar producidas por carcinógenos, como por ejemplo la radiación, determinados agentes químicos y algunos VIRUS, o bien pueden estar determinadas por herencia.

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División Celular Normal
La célula defectuosa muere
División Celular Cancerosa

Las células de nuestro cuerpo crecen y se dividen de una forma controlada para producir más células según sean necesarias para mantener sano el cuerpo. Cuando las células envejecen o se dañan, mueren y son reemplazadas por nuevas células. Sin embargo, algunas veces este proceso ordenado se descontrola. El material genético de una célula puede dañarse o alterarse, lo cual produce mutaciones que afectan al crecimiento y la división normales de las células. Cuando esto sucede, las células no mueren cuando deberían morir y se forman otras nuevas cuando el cuerpo no las necesita. Estas células cancerosas suelen agruparse y formar una masa de tejido denominada tumor.

Hoy en día se conoce que la probabilidad de desarrollar cáncer es directamente proporcional a la tasa de mutaciones e inversamente proporcional al número de genes que se deben mutar para que aparezca dicho cáncer. Además, la aparición del cáncer es dependiente de la adquisición de inestabilidad genética. La inestabilidad genética, es la incapacidad para prevenir la ganancia, pérdida y reordenamiento del material genético durante la división celular y es responsable de incrementar la tasa de mutación y por tanto la probabilidad de padecer la enfermedad.

Un paréntesis para los más depistadillos

Cuando una célula se divide en dos células hijas, en primer lugar debe copiar su material genético para que ambas células hijas reciban todos los genes.  Es importantísimo que tras la duplicación, la repartición de este material genético sea perfecta ya que si no lo es una célula recibirá más genes que otra y es lo que causará la inestabilidad genética que os acabo de comentar. Es por eso que cuando se producen alteraciones en genes que regulan que este proceso ocurra como debe ser, la repartición se ve alterada, y las células hijas adquieran inestabilidad genética ay por tanto aumenta la taza de mutaciones que al final será la responsable de producir un cáncer.

Normalmente la tasa de mutación de nuestros genes es muy baja porque contamos con sistemas de reparación que se encargan de solucionar las alteraciones en nuestros genes (como veremos más adelante puede ocurrir que también estén alterados estos sistemas de reparación lo que contribuya a la aparición del cáncer). En el caso del cáncer, la inestabilidad del genoma incrementa la tasa de mutaciones, y la acumulación de estas hace que se activen las vías de proliferación celular, la evasión de la muerte celular, la división de forma indefinida, la reactivación de la telomerasa, el estrés replicativo, estrés metabólico, la evasión del sistema inmune, la angiogénesis, la metástasis…

Al final, las células adquieren propiedades nuevas que harán que se adapten mucho mejor a la quimioterapia, a la acción del sistema inmune para eliminarlas, a hacer metástasis…

1. CARCINOGÉNESIS

El cáncer es una enfermedad genética, generalmente, de origen ambiental. ¿Qué significa esto? Que las causa de la enfermedad son errores en los genes que pueden estar causados por factores exógenos. Estos factores ambientales o exogenos actuarán sobre el genoma causando múltiples alteraciones que conducirán a una multiplicación descontrolada y el desarrollo de un tumor.

La carcinogénesis, o proceso de desarrollo de un cáncer, tendrá tanto una parte endógena como una parte exógena. La herencia será la parte endógena de la carcinogénesis ya que podremos heredar una serie de genes que nos predisposicionarán a padecer algún tipo de cáncer, que en este caso se denominará familiar. Además, estamos sometidos a una serie de factores exógenos de tipo químico, físico, vírico y hormonal que influirán en la carcinogénesis.

Por tanto, una célula de nuestro cuerpo, ya sea con el DNA intacto o con alguna alteración genética heredada, estará sometida a una serie de factores exógenos que dañarán el DNA. Si estos daños son suficientemente grandes como para producir mutaciones y estas mutaciones se dan en genes determinantes de la proliferación celular se inducirá la formación de un tumor. Sin embargo, hay que aclarar un aspecto clave: los canceres no son fruto de una sola mutación, sino que son consecuencia de muchas alteraciones que se acumulan y acaban proporcionando a la célula la capacidad de proliferar descontroladamente.

CARCINÓGENOS ENDÓGENOS

Los principales tipos de genes implicados en el desarrollo de un tumor son los oncogenes, los genes supresores de tumores y los genes de reparación del DNA.

ONCOGENES

Los oncogenes son genes que generan proteínas importantes en la trasmisión de señales del ciclo celular o la apoptosis. Son genes dominantes, es decir, con una mutación en un solo alelo (cada persona tenemos dos copias o alelos de un mismo gen: el que viene de nuestro padre y el que viene de nuestra madre) es suficiente para que se expresen y hagan su efecto: activar la proliferación celular.

Si se activa la proliferación, la tasa de multiplicación celular aumenta y al incrementar el ritmo puede ocurrir que la repartición del material genético se dé de forma errónea y se adquiera la famosa inestabilidad genética que acabe aumentando la tasa de mutaciones que desarrolle el cáncer. Algunos oncogenes muy típicos serían el famoso HER2/NEU relacionado con el cáncer de mama o el gen ALK implicado en cánceres de pulmón muy agresivos.

GENES RUPRESORES DE TUMORES

Los genes supresores de tumores son genes que producen proteínas importantes para la inhibición del ciclo celular o la apoptosis. Son recesivos, es decir, tiene que haber mutación en las dos copias del gen (Modelo del doble hit). Aunque se mute una copia del gen, siempre tendremos la otra intacta, la cual producirá la proteína y conseguirá frenar la progresión celular.

¿Qué ocurre si no se frena este proceso? Lo mismo que en el caso anterior, aumenta la multiplicación celular y la repartición del material se puede dar de forma errónea lo que conllevará de nuevo inestabilidad genómica. Algunos ejemplos de genes supresores de tumores serian PTEN muy relacionado con cánceres epiteliales o APC en cáncer de colon.

GENES REPARADOES

Son genes que generan proteínas implicadas en la reparación de errores en el DNA. Son genes recesivos por lo que también siguen el modelo del doble hit, el comentado en el caso anterior. Si ambas copias de un gen reparador del DNA se mutan, no se producirá la proteína encargada de la reparación y por tanto se acumularán daños en el DNA lo que al final desembocara en la famosa inestabilidad genómica, la responsable de aumentar la probabilidad de padecer un cáncer. Algunos ejemplos serían los genes XP o MLH1, cuya alteración es muy frecuente en cáncer de colon y de piel.

OTROS FACTORES ENDOGENOS A PARTE DEL GENOMA

El microambiente tumoral, es decir, las condiciones en las que se encuentra el tumor también serán un factor condicionante del desarrollo y agresividad de un cáncer. Esto incluye la inflamación, la vascularización (la cantidad de vasos sanguíneos que llegan al tumor), la actividad telomerasa (la enzima que evita el acortamiento de los telómeros y por tanto el envejecimiento y la muerte de la célula).

CARCINÓGENOS EXÓGENOS

Como ya hemos comentado, el desarrollo de un tumor no solo depende de heredar alteraciones en algunos tipos de genes si no que puede deberse a la alteración del DNA debido a factores exógenos.

Carcinógenos químicos: Aunque existen infinidad de sustancias químicas que resultan cancerígenas, los más comunes son los hidrocarburos cíclicos que se producen durante la combustión del tabaco, las aminas aromáticas, el arsénico o las dioxinas.

Carcinógenos físicos: En este grupo encontramos, principalmente, la radiación, ya que la exposición a rayos UV genera productos tóxicos como ciclobutanos y dímeros de timina, que acaban induciendo alteraciones en el DNA. En este caso, el claro ejemplo, serían los tumores cutáneos, cuya principal causa es precisamente la radiación UV del sol.

Carcinógenos víricos: Algunos tipos de virus, los denominados oncovirus, son capaces de inducir el desarrollo de un cáncer. El claro ejemplo que todos conocemos es el cáncer de cuello de útero causado por el virus del papiloma.

¿Quieres saber cómo funcionan estos virus? ¡SIGUE LEYENDO!

2. DIFERENCIA ENTRE CÁNCERES HEREDITARIOS Y ESPONTÁNEOS

Como ya hemos mencionado, el cáncer puede aparecer esporádicamente o puede ser hereditario. Hay que dejar claro que cuando nos referimos a cáncer hereditario, queremos decir que lo que se hereda es una elevada probabilidad de sufrirlo.

Los cánceres hereditarios comienzan con una inestabilidad genómica, ya que las células tienen defectos heredados en las vías de reparación de daño al DNA o en el control de la proliferación celular. Esto genera que se acumulen mutaciones que acaben desarrollando un cáncer.

Por el contrario, en los cánceres esporádicos todo comienza por la desregulación del crecimiento de la célula, principalmente por mutaciones que afectan a la velocidad de división. Es entonces cuando se generan daños en el DNA, debido a la incorrecta división celular y al estrés replicativo. Estos daños acabarán causando inestabilidad genómica que promoverá la acumulación de mutaciones que provocarán el desarrollo de un tumor.

Lo que cambia, por tanto, a nivel molecular en el desarrollo de ambos tipos de cáncer es el origen.

¿Un ejemplo de cáncer hereditario? ¡EL CÁNCER DE MAMA FAMILIAR! 

Tumores Benignos Vs Malignoslinea

¿En que se parecen ambas neoplasias? En que los dos tipos de tumores aparecen por la misma causa: la multiplicación descontrolada de una única célula.

¿En qué se diferencian? En 4 aspectos claves, que serán, precisamente, los que nos permitirán distinguir una neoplasia maligna de una benigna: velocidad de crecimiento, tipo de infiltración o invasión, grado de diferenciación y metástasis.

VELOCIDAD DE CRECIMIENTO

Mientras que un tumor benigno crece muy lentamente (meses o incluso años), uno maligno tan solo tarda semanas o incluso días en aparecer. 

TIPO DE INFILTRACIÓN O INVASIÓN

Los tumores benignos crecen por expansión. Y para que lo entendáis os pondré el ejemplo que a mí me dieron: el crecimiento del tumor benigno es como un globo que se hincha. Este tipo de crecimiento hace que el tumor esté muy bien delimitado y que aplaste a los tejidos que lo rodean pero sin destruirlos. Esto, en algunas ocasiones, hace que se genere lo que se conoce como cápsula fibrosa, una gran ventaja a la hora de extirparlo ya que permite distinguir a la perfección el tumor del tejido sano.

http://candidoweb-biocuriosidades.blogspot.com/2014/09/es-lo-mismo-tumor-y-cancer.html

El tumor maligno, por el contrario, crece por infiltración, es decir, avanza como emitiendo tentáculos y destruyendo a los tejidos que le rodean. Por este motivo, los tumores malignos suelen estar muy mal delimitados y cuesta diferenciar dónde está el tejido sano y dónde el tejido enfermo, al menos a simple vista. 

GRADO DE DIFERENCIACIÓN

Con esto nos referimos a si las células del tumor se parecen o no a las células normales del tejido a partir del que se origina.

Si las células tumorales se parecen mucho a las normales se dirá que son tumores de bajo grado o bien diferenciados, y se podrá concluir que se trata de un tumor benigno. Si las células tumorales no se parecen en nada, se dirá que son células mal diferenciadas, indiferenciadas o de alto grado, y dicha neoplasia podrá ser clasificada como un tumor maligno.

METÁSTASIS

La metástasis es un proceso que única y exclusivamente realizan los tumores malignos. Ojo, porque esto no quiere decir que todos los malignos hagan metástasis, si no que ningún benigno la realiza.

Pese a qué parece fácil distinguir ambos tipos de neoplasias existe un aspecto que dificulta un poco el asunto y es que hay algunos tipos de tumores benignos (no todos) que si no se controlan pueden transformarse en malignos y generar un cáncer. ¿Por ejemplo? Los pólipos de la mucosa del colon o adenomas de colon, se transforman fácilmente en tumores malignos.

También tenemos el caso contrario: tumores benignos que nunca, nunca, se van a transformar en malignos, como por ejemplo los lipomas o más conocidos bultos de grasa (Sí, los bultos de grasa también son tumores, aunque siempre benignos).


Las etapas del cáncer

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El cáncer es una enfermedad cuyo desarrollo pasa por diferentes etapas, y en función de en cuál se diagnostique, el pronóstico será más o menos favorable.

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 FASE DE INDUCCIÓN

En esta fase se producen las mutaciones o cambios celulares que provocarán que la célula se múltiple y prolifere de forma descontrolada. Esta etapa, no es ni detectable, ni diagnosticable, ni produce sintomatología… Además, puede llegar a tener una duración de hasta 30 años.

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FASE IN SITU

Esta etapa se caracteriza porque se genera una lesión tumoral (primera acumulación de células tumorales) en el tejido de origen, sin embargo, solo es visible a nivel microscópico por lo que es difícilmente detectable. Tampoco produce sintomatología en el paciente. Solo en determinados casos concretos como en el cáncer de mama, cuello uterino o colon, la enfermedad se puede diagnosticar en este punto mediante técnicas que permiten su detección precoz.  Esta etapa puede durar entre 5 y 10 años dependiendo del tipo concreto de cáncer.

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 FASE DE INVASIÓN LOCAL

En esta fase la lesión comienza a crecer y a extenderse fuera de su localización de origen, invadiendo tejidos u órganos adyacentes. En la edad adulta se prolonga entre 1 y 5 años. Suele ser en esta etapa en la que aparecen los primeros síntomas, aunque estos dependerán del tipo de cáncer, de su ritmo de crecimiento y de su localización.

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 FASE DE INVASIÓN A DISTANCIA

En esta fase, la enfermedad se disemina fuera de su lugar de origen, más allá de los tejidos adyacentes, apareciendo lesiones tumorales a distancia. Esto es lo que se conoce como metástasis. La sintomatología que presenta el paciente suele ser compleja y dependerá del tipo de tumor, de la localización y extensión de las metástasis.

Metástasis

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Ahora hablaremos de otro aspecto fundamental en el cáncer y es cómo se diseminan las células del tumor. Existen dos tipos de invasión, la local y la invasión a distancia conocida, más comúnmente, como metástasis.

La invasión local hace referencia a cómo el tumor va creciendo y destruyendo el tejido sano que le rodea. Como ya hemos comentado anteriormente, la invasión local de un tumor benigno es la expansión, ya que crecen como si fueran globos que se inflan sin destruir los tejidos adyacentes, solo los aplastan. En cambio, los tumores malignos utilizan la infiltración, van emitiendo prolongaciones a modo de tentáculos que destruyen los tejidos adyacentes.

La metástasis, es la invasión a distancia, en la que células del tumor se desprenden del mismo y viajan a otros órganos o tejidos del cuerpo donde se implantan y continúan creciendo. Aunque la metástasis se produce, principalmente, a través de la sangre o de los vasos linfáticos, existen otras formas como la vía mucho menos frecuente.

INVASIÓN LOCAL DE LOS TUMORES MALIGNOS

En la invasión local de las neoplasias malignas influyen varios factores.

El primero de ellos es el tipo de tejido en el que se origina el tumor. El cartílago, por ejemplo, es un tejido muy difícil de invadir al ser duro y resistente. Por este motivo, un tumor que aparezca en dicha zona tendrá bastantes dificultades para invadir localmente el tejido que lo rodea.

Además, influye el propio tipo concreto de tumor. En el caso de un cáncer de mama, este puede invadir fácilmente todos los conductos que transportan la leche y llegar hasta el pezón. Además, puede atravesar los vasos linfáticos y llegar a los ganglios de la mama.

¿Más ejemplos? El cáncer de esófago tiene mucha facilidad para invadir los vasos linfáticos y los cánceres de páncreas o próstata, los nervios y las terminaciones nerviosas. El cáncer renal o de hígado tiene mucha tendencia a invadir estructuras venosas y los tumores gliales del sistema nervioso central pueden atravesar las meninges y pasar al líquido cefalorraquídeo.

INVASIÓN A DISTANCIA DE LOS TUMORES MALIGNOS

En este punto dejaremos claros varios conceptos: el tumor primario es el tumor de origen y con la invasión a distancia o metástasis, se generan implantes tumorales secundarios en tejidos alejados del tumor primario. Esta metástasis es capaz de producirse en casi cualquier lugar del cuerpo y solo es operable (extirpable mediante cirugía), si están muy localizadas y son pocas.

Es precisamente, por este motivo, por el que, de manera general, cuando un tumor ha realizado metástasis el pronóstico se agrava drásticamente. Si la metástasis está muy extendida y no es operable los órganos afectados irán perdiendo funcionalidad ya que las células tumorales sustituirán a la sanas. Como se dice siempre, los pacientes con cáncer no fallecen por tener un tumor si no por la insuficiencia de los órganos a los que afecta.

Metástasis tumoral en hígado. Tarragona Foradada, Jordi (2018). Anatomía patológica del cáncer.

Hay que tener en cuenta que la capacidad de hacer metástasis dependerá del tipo de tumor en concreto. El carcinoma pulmonar de células pequeñas, por ejemplo, tiene mucha capacidad metastásica, y, por el contrario, el carcinoma basocelular cutáneo casi nunca hace metástasis.

Vía hemática

La vía hemática hace referencia a qué las células tumorales utilizan los vasos sanguíneos para pasar del órgano original a otros tejidos u órganos alejados. Hay que destacar que las células tumorales suelen utilizar las venas más frecuentemente que las arterias, ya que estas últimas tiene la pared mucho más gruesa, lo que dificulta que las células cancerígenas las traspasen.

Así como los tumores más frecuentes son los de colon, pulmón, mama y próstata, las metástasis más normales realizadas a través de la vía hemática se hacen al hígado, el pulmón y al hueso.

Pues bien, los tumores que más utilizan la vía hemática para hacer metástasis al hígado son los sarcomas, es decir, los tumores mesenquimales malignos, especialmente los de colon, la cavidad abdominal y los de pulmón.

En el caso de utilizar esta vía para hace metástasis al pulmón tenemos el cáncer de mama, y el de tiroides. Y, por último, los canceres de próstata, mama y pulmón son los que suelen utilizar esta vía para llegar al hueso.

Vía linfática

En este caso la metástasis se produce a través de los conductos linfáticos y consecuentemente pasa los ganglios linfáticos, el destino final. Esta vía es utilizada por la mayoría de los carcinomas y de los tumores epiteliales, como por ejemplo el melanoma, tumor muy agresivo que hace mucha metástasis.

Otros ejemplos serían el cáncer de colon que irá hacia sus ganglios más cercanos y el pulmonar que irá hacia el hilo, la parte interna del pulmón por donde entran los bronquios y las arterias.

Los tumores que utilizan esta vía van avanzando de unos ganglios a otros, sin embargo, pueden atravesar venas, pasando de ser una metástasis vía linfática a ser una vía hemática y llegar a los órganos más típicos de esta invasión.

En este punto comentaremos otro concepto: ganglio centinela. El termino ganglio centinela hacer referencia al primer ganglio de un conjunto especifico de ganglios que se ve afectado por una metástasis. Si el ganglio centinela no está afectado por una metástasis el resto de los ganglios tampoco lo estará.

Esto es de vital importancia en el caso de los tumores de mama, en los que normalmente, aparte de retirar todo el tejido mamario se suele hace un vaciado axilar, donde se encuentran todo el conjunto de ganglios linfáticos de la mama. Este vaciado supone una serie de efectos secundarios que pueden ser evitados simplemente mirando la afectación del ganglio centinela de la mama. Si este no está afectado por el tumor o por la metástasis no es necesario realizar este vaciado axilar ya que ninguno lo estará.

Sin embargo, a esto se le añaden algunos problemas y es que hay metástasis que por orden lógico para pasar de un órgano a otro a través de la vía linfática deberían a travesar una serie de ganglios. Pongamos el ejemplo de un tumor de estómago, el cual, para pasar, por ejemplo, al cuello, debería atravesar una serie de ganglios. Sin embargo, puede ocurrir que el tumor aparezca directamente en el cuello sin realizar ese recorrido lógico, hecho que puede complicar el diagnóstico.

Y tampoco podemos olvidar las metástasis latentes. Se trata de un mecanismo muy común en cáncer de mama y melanoma. Cuando las células tumorales llegan a un ganglio linfático, se genera una respuesta inmune que suele acabar con la mayoría de ellas. Sin embargo, puede ocurrir que alguna sobreviva, quede latente y al cabo de un periodo de incluso años se reactive y vuelva a multiplicarse por mecanismos que todavía se desconocen. Este fenómeno se describió, precisamente, en el cáncer de mama. Por eso, pacientes que han sido operadas de cáncer de mama son susceptibles de reaparición del tumor, incluso hasta 10 años después, por este motivo se someten a revisiones periódicas.

Via transcavitaria

En la vía transcavitaria las células tumorales utilizan cavidades naturales o corporales que no tienen nada en su interior hasta que hay una enfermedad.

Por ejemplo, la cavidad pleural (la capa que envuelve a los pulmones). La cavidad pleural está formada por dos capas. Si estas sano entre ellas no hay absolutamente nada pero si, por ejemplo, sufres una neumonía un conjunto de sustancias inflamatorias se colocan en su interior. Pues bien, hay tumores de pulmón que hacen metástasis liberando las células a través de la cavidad pleural.

Otra cavidad es el peritoneo, una capa de dos láminas que envuelven todas las vísceras abdominales: hígado, bazo, estomago, intestinos… Normalmente no hay nada entre ambas, pero si se deposita algo entre las dos se produce lo que se denomina derrame peritoneal. Hay tumores, como por ejemplo el de estómago que tiene mucha tendencia a hacer metástasis a través de esta cavidad. Hace lo que se denomina carcinomatosis peritoneal, algo que también es capaz de hacer el cáncer de ovario.

Otra cavidad es el espacio subaracnoideo que está delimitado por las meninges y en el cual solo hay una pequeña cantidad de líquido cefalorraquídeo. Este espacio también puede ser utilizado sobre todo por los tumores del sistema nervioso central, aunque es bastante infrecuente.

Otros tipos

En la categoría otros tipos se englobarían las metástasis por contacto, por trasplantes o por trasplantes quirúrgicos, algo que hoy en día, con todas las medidas de seguridad que existen en el ámbito médico, es prácticamente improbable.

¿CÓMO PODEMOS PREDECIR EL POTENCIAL METASTASICO DE UN TUMOR?

Existen varios aspectos que pueden indicar si un tumor tiene más o menos probabilidad de hacer metástasis. El primero de ellos es el tipo histológico, es decir, el tipo concreto de tumor. Hay algunos tumores como el carcinoma de células pulmonares pequeñas que ya de por sí suele hacer metástasis.

Otro factor que influye es el tamaño del tumor, ya que a más tamaño más posibilidad de hacer metástasis. En cáncer de mama por ejemplo, los tumores de más de 5 cm tienen un 80% de posibilidades de hacer metástasis y en el cáncer de colon un tumor de 5 o 6 cm tiene 50-60% de posibilidades de producir metástasis.

Otro aspecto muy influyente es la vascularización del tumor, ya que cuanto mayor sea el número de vasos sanguíneos y linfáticos que tenga un tumor, mayor serán las posibilidades de que alguna de sus células se escape haciendo metástasis.

Además, hay que tener muy en cuenta el estado de inmunidad que tenga el enfermo. Un enfermo con una inmunidad normal tendrá un sistema inmune fuerte que podrá luchar contra las células tumorales circulantes. De forma normal, cuando un tumor inicia una metástasis, el sistema inmune detecta la mayoría de las células que viajan hacia otros órganos. El problema es que siempre hay algunas que se escapan y que son las responsables de acabar produciendo la metástasis. Si además el paciente sufre una inmunodeficiencia (inmunidad reducida), este tendrá más posibilidades de desarrollar una metástasis.

¿CÓMO SE PRODUCE LA METÁSTASIS?

El proceso de metástasis es el mismo para cualquier tipo de tumor, y sea mediante la vía que sea.

Todo comienza con el tumor primario, el cual va creciendo debido a la multiplicación de las células que lo forman. Puede ocurrir que alguna de esas células adquiera una alteración genética que le confiera la capacidad de hacer metástasis. Esas células tumorales con esa nueva capacidad se deben desprender del resto del tumor. Una vez liberadas, deben destruir la matriz extracelular, todo ese componente que se encuentra entre y rodeando nuestras células, y llegar a un vaso, ya sea sanguíneo o linfático.

La degradación de la matriz extracelular, necesaria para que la célula cancerígena pueda avanzar, se realiza mediante una serie de enzimas secretadas por las propias células tumorales. Estas enzimas son las MMP o metaloproteinasas. Dentro de este grupo existe una enzima capaz de degradar cada uno de los componentes de la matriz extracelular. Por ejemplo, para el colágeno tendríamos la colagenasa.

Además de secretar estas enzimas que destruyan esa matriz extracelular, las células tumorales pueden construir nueva matriz, mucho más fibrosa, con mucho más colágeno que la normal. Es por ello que muchos tumores son duros, fibrosos y se reciben el nombre de desmoplasias. Este proceso lo realizan liberando sustancias que estimulen a otras células a construir este nuevo tipo de matriz extracelular.

Una vez han conseguido atravesar toda la matriz extracelular y llegar a un vaso, la célula tumoral deberá perforar la membrana del vaso para entrar en circulación. Allí, las células tumorales lucharán con los linfocitos del sistema inmune. Los linfocitos T, de hecho, destruirán muchas de las células tumorales que por allí circulen, excepto un 1% que se salva y que es responsable de terminar el proceso de metástasis.

¿A qué se debe que un 1% de las células tumorales sobreviva al ataque del sistema inmune? A que las células malignas se agrupan entre ellas y quedan recubiertas por plaquetas formando lo que se conoce como émbolo. De esta forma, consiguen pasar desapercibidas, camuflarse del sistema inmune y seguir viajando.

Tras ello, llegará un momento en el que las células queden enganchadas en una determinada zona del vaso sanguíneo o linfático. En este punto deben realizar el mismo proceso pero al contrario: destruir la matriz extracelular para llegar al órgano o tejido y quedarse allí adheridas, creciendo y multiplicándose.

¿Quieres saber más detalles sobre el proceso de metástasis? ¡SIGUE LEYENDO! http://www.mariairanzobiotec.com/metastasis-propaga-cancer-cuerpo/

http://tradicionalriver.blogspot.com/2013/11/metastasis.html#.WzoRedUzbIU

ANGIOGÉNESIS

Aunque las etapas de la metástasis son tal y como las acabamos de describir se necesita otro proceso importantísimo, la angiogénesis. Cuando un tumor secundario se forma tras una metástasis, este necesita aporte tanto de oxígeno como de nutrientes para sobrevivir. Lo que garantiza que el tumor adquiera todo lo que necesita son los vasos sanguíneos. Es por este motivo que se produce la angiogénesis, la formación de nuevos vasos sanguíneos en la zona del tumor secundario.

Pero ojo, la angiogénesis solo se da cuando el tumor secundario adquiere un determinado tamaño: más de dos milímetros de grosor. Hasta entonces puede crecer sin vasos, ya que esas células obtienen nutrientes y oxígeno a través de la difusión de unas a las otras.

Y en este punto puede que os surja otra duda. ¿Los tumores primarios no requieren también de este proceso? En el tumor primario la angiogénesis es mucho más tardía, ya que el tumor se genera en un tejido que ya tiene gran cantidad de vasos formados. Hasta que no adquiera un determinado tamaño no necesitaría hacer angiogénesis para irrigar la parte más central del tumor. En el secundario es casi desde el comienzo.

¿Cómo se produce la angiogénesis? Gracias a la presencia de unas moléculas especializadas en la formación de vasos, los pro-angiogénicos, entre ellos el más destacable es el factor de crecimiento VEGF. Estas sustancias no son factores exclusivos de las células tumorales, si no que se expresan en cualquier lugar del organismo de forma natural para promover la formación de vasos. Siempre que hay hipoxia (disminución de oxígeno en un tejido), como respuesta aparecen factores de crecimiento vasculares que provocan que se generen nuevos vasos y la sangre llegue cargadita de oxígeno.

¿Quién sintetiza estas moléculas? Las sintetizan las células tumorales pero también otros tipos celulares como las células neoplásicas, células  inflamatorias (macrófagos y linfocitos), los fibroblastos (forman parte del tejido conectivo)…

¿Cómo ocurre el proceso? A partir de un vaso ya formado se crea un brazo nuevo hacia el tejido tumoral. Primero las células endoteliales (las que recubren el vaso por dentro) se activan. Estas comienzas a proliferar, a migrar, y a desplazarse hacia donde están las células tumorales, para lo cual necesitan destruir matriz extracelular. Una vez formada la nueva estructura se requiere que las células musculares, que de normal recubren los vasos sanguíneos, también se coloquen en su posición.

Aunque el proceso parece ser el correcto, los vasos que se forman no terminan de ser maduros, tienen una gran permeabilidad y se pueden distinguir fácilmente de los normales. Sin embargo, a las células tumorales les importa poco con tal de ser capaces de recibir todo el aporte de oxígeno y nutrientes que necesitan.

http://terapeutas.blogspot.com/2011/03/que-es-la-angiogenesis-y-la-importancia.html

Tipos de Neoplasias

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Si hablamos ahora de la clasificación tumoral, podemos diferenciar 5 tipos: tumores epiteliales, mesenquimales, hematopoyéticos, neuroectodérmicos y de células germinales, siendo los más frecuentes los epiteliales y los mesenquimales. Mientras que, tanto hematopoyéticos como neuroectodérmicos son, en su mayoría malignos, epiteliales y mesenquimales tienen tanto forma benigna como maligna.

Independientemente del tipo tumoral del que se trate (pero especialmente en epiteliales y mesenquimales), si nos referimos a un tumor benigno este contendrá la terminación –OMA y comenzará con el tipo celular a partir del que se origina. ¿Por ejemplo? Un lipoma será un tumor benigno que proviene del tejido adiposo (lip-), y un osteoma un tumor benigno que proviene del hueso (oste-).

Sin embargo, hay que tener cuidado ya que hay varias excepciones a estas reglas que podrían confundirnos: melanoma, linfoma y mesotelioma, que aunque acaban en –OMA, son tumores malignos.

TUMORES EPITELIALES

Los tumores epiteliales se originan por la división y multiplicación descontrolada de una célula epitelial, es decir, una célula que forma parte de un epitelio. ¿Dónde encontramos epitelios? En la piel (la epidermis es un epitelio), en las glándulas (como las glándulas mamarias, las suprarenales, las sebáceas…), en todo el recubrimiento interno de conductos (aparato respiratorio, tracto digestivo…)…

Hay epitelios, probablemente, en casi todos los tejidos y los tumores malignos que se desarrollan en ellos se denominan carcinomas. Estos carcinomas recibirán un nombre específico en función de en qué tipo de epitelio se originan.

¿Algunos ejemplos?

Epitelio glandular: Es el epitelio que encontramos en las glándulas: mamaria, prostática, de la mucosa intestinal, de la mucosa gástrica, de la piel… cualquier tipo de glándula. El tumor benigno se denomina adenoma y el maligno adenocarcinoma, como el adenocarcinoma de mama, que se muestra en la siguiente imagen.

Adenocarcinoma de mama. Tarragona Foradada, Jordi (2018). Anatomía patológica del cáncer.

Epitelio escamoso: Es el que encontramos en la epidermis, en la boca, en la lengua, el labio, la parte interna de la mejilla, el esófago, la faringe, el cérvix…

En este caso si hablamos, por ejemplo, de un carcinoma escamoso cutáneo, estaremos hablando de un tumor epitelial maligno que se origina en el epitelio escamoso de la piel. Si por el contrario es un tumor benigno que también se origina en el epitelio escamoso de la piel, nos referiremos a él como papiloma escamoso cutáneo.

Epitelio cilíndrico: Es el que encontramos por ejemplo en el aparato respiratorio.

Y en este punto hablaremos de un fenómeno muy relevante en oncología que es la metaplasia. El término metaplasia hace referencia al cambio de tipo de epitelio como mecanismo de defensa.

Para que nos entendamos pondremos un ejemplo. De forma normal, en los bronquios tenemos epitelio cilíndrico, sin embargo, para defenderse frente a una agresión este epitelio puede transformarse en escamoso, un epitelio mucho más resistente. ¿Cuál es la agresión más típica que sufren los bronquios? El humo del tabaco. Prácticamente, todos los fumadores han sufrido este tipo concreto de metaplasia. ¿Qué conlleva esto? Que este grupo poblacional tenga riesgo de sufrir dos cánceres pulmonares diferentes: el más típico de pulmón, un adenocarcinoma, y un carcinoma escamoso, exclusivo de fumadores y debido a esta metaplasia.

Otro ejemplo de metaplasia es la que ocurre en el esófago. Este órgano está formado por un epitelio escamoso. Sin embargo, la parte final de unión con el estómago y debido al reflujo gástrico que destruye el epitelio escamoso, se sustituye por un epitelio muy similar al del intestino. Este proceso se denomina metaplasia intestinal, una lesión precursora del adenocarcinoma. Por eso, en el esófago, pueden aparecer carcinomas escamosos, pero además, adenocarcinomas si se ha dado una metaplasia intestinal.

Epitelio uroterial: El epitelio de transición o urotelial, es el que recubre las vías urinarias, desde el riñón, pasando por el uréter y la vejiga, hasta la la uretra. Igual que en los casos anteriores, tenemos dos formas tumorales, la benigna o papiloma transicional, y la maligna o carcinoma transicional.

Los tumores más frecuentes de este tipo (tanto benignos como malignos) se dan en la vejiga y están relacionados con el tabaquismo. Además, son neoplasias que re-inciden con mucha frecuencia.

TUMORES MESENQUIMALES

Los tumores mesenquimales son los que se originan en células del tejido adiposo (grasa), tejido conectivo, tejido muscular, endotelio, hueso y cartílago. En este caso, si son tumores malignos se denominan sarcomas y se acompañaran del tipo celular del que proceden. Por ejemplo, el angiosarcoma, es un tumor maligno originado en los vasos sanguíneos (angio-).

¿Algunos ejemplos?

FIBROBLASTOS

Los fibroblastos son las células del tejido conectivo o también denominado conjuntivo, el tejido que establece conexión con el resto de tejidos y que sirve de soporte a diferentes estructuras del cuerpo. El tumor benigno originado a partir de un fibroblasto es el fibroma, y el maligno el fibrosarcoma.

ADIPOCITOS

Los adipocitos son las células típicas del tejido adiposo. El lipoma, la forma benigna, es el tumor mesenquimal más común, el típico bulto de grasa que no se transforma nunca en la forma maligna, el liposarcoma.

Extirpación quirúrgica de un lipoma (bulto de grasa). Tarragona Foradada, Jordi (2018). Anatomía patológica del cáncer.

CONDROCITOS

Los condrocitos son las células que forman el cartílago. A partir de ellas se puede originar un condroma (tumor benigno) o bien un condrosarcoma (tumor maligno). El condrosarcoma es, precisamente, el tumor de los huesos más frecuente, y es especialmente común en gente mayor, en la que afecta, principalmente, al fémur y a la tibia. Otro problema asociado a dicho tumor es que realiza metástasis a la sangre con mucha frecuencia.

OSTEOCITOS

Los osteocitos son las células que forman la matriz ósea del hueso. El osteosoma es el tumor benigno y el osteosarcoma, el maligno. Este último se trata de un tumor característico de dos franjas de edad: gente joven (es lo franja más frecuente), y gente a partir de 50-60 pero asociado a otras enfermedades de los huesos. En algunos casos resulta tan grave que puede conducir a la amputación de la extremidad afectada.

Un caso especial es un tumor mixto de material óseo y de cartílago, el osteocondroma, en el que la parte interna está formada por cartílago y la externa por hueso.

ENDOTELIO

Las células endoteliales son aquellas que recubren los vasos. El tumor benigno del endotelio es el angioma o hemangioma. El maligno, denominado angiosarcoma, es muy poco frecuente. Los angiomas, a su vez, son estructuras llenas de vasos con la característica especial de que la sangre los atraviesa como si de vasos sanguíneos normales se trataran. Del mismo modo que cualquier estructura vascular pueden producirse en su interior: trombos, embolias…

CÉLULAS MENINGEAS

Las células meníngeas son las células que envuelven todo el encéfalo, el tronco y la médula, y que cuando se inflaman, muchas veces por infecciones vírica y bacterianas, desencadenan las famosas meningitis. En este caso, el tumor benigno es el meniangioma y el maligno el meniangioma maligno (un tumor bastante raro).

MUSCULO LISO

Los tumores que afectan al músculo liso son los más frecuentes dentro de todos los que afcetan al músculo. El músculo liso es la musculatura involuntaria que se encuentra a lo largo de todo el tubo digestivo, en el útero, en la vejiga… Los benignos o leiomiomas, son súper frecuentes, especialmente en el miometrio. Y los malignos se denominan leiomiosarcomas.

MÚSCULO ESTRIADO

Los tumores que afectan al músculo estriado también existen aunque son muy raros. El más frecuente es el tumor benigno denominado rabdomioma, que se da en las aurículas del corazón, y es, precisamente el único tumor que afecta a este órgano. Los malignos, los rabdomiosarcomas  se dan a nivel de tejido muscular de bebes y recién nacidos.

TUMORES HEMATOPOYÉTICOS

Los tumores hematopoyéticos se originan a partir de las células sanguíneas, o de sus precursores en la medula ósea.

Dentro de este grupo los principales tumores son los linfomas, que se originan en el sistema linfático; las leucemias que se origina en las células productoras de las células de la sangre y que se encuentran en la médula ósea; y los mielomas que afectan a las células plasmáticas, las encargadas de fabricar los anticuerpos. (http://www.mariairanzobiotec.com/terapia-celular-mieloma-multiple/)

TUMORES NEUROECTODÉRMICOS

Son los tumores que provienen del sistema nervioso central, ya sea de las propias neuronas como de las células que las envuelven (las gliales, por ejemplo). En este grupo se incluye también el melanoma. ¿Por qué? Por qué tanto el sistema nervioso como la piel provienen de la misma capa embrionaria.

NEURONAS

Las neuronas raramente generan un tumor.  Un ejemplo sería el meduloblastoma, precisamente el tumor pediátrico más común.

CÉLULAS GLIALES

Las células gliales son las células que rodean parte de las neuronas y que dan soporte al sistema nervioso. Pueden clasificarse en astrocitos, oligodendrocitos y células de microglía. En función de donde proceda el tumor se denominará astrocitomas, oligodendrogliomas y ependimomas, respectivamente.

Y un caso especial serían los tumores procedentes tanto de células gliales como de neuronas. Se denominan gangliocitomas (si hay más origen neuronal) o ganglioglioma (si hay más origen glial).

CELULAS DE SCHWANN

Las células de Schwann forman parte del sistema nervioso periférico ya que envuelven los gánglios. El tumor benigno es el neurofibroma, una forma bastante frecuente, y el maligno el neurofibrosarcoma, mucho más atípico.

MELANOCITOS

Como ya hemos dicho anteriormente, dentro de los tumores neuroectodérmicos también se engloba a los tumores originados a partir de los melanocitos, al proceder de la misma capa embrionaria. Los melanocitos son las células cutáneas encargadas de fabricar la melanina, la sustancia que nos pone morenos. Al tumor benigno se le denomina lunar, y al maligno melanoma.

Extirpación quirúrgica de un melanoma. Tarragona Foradada, Jordi (2018). Anatomía patológica del cáncer.

En cualquier caso, ya sea tumor benigno como maligno, ambos están asociados a la exposición masiva al sol. El melanoma es, además, un tumor muy agresivo, que hace metástasis a los ganglios linfáticos con mucha frecuencia y cuyo diagnóstico suele ser bastante grave.

TUMORES DE LAS CÉLULAS GERMINALES

Se trata de tumores muy raros como los testiculares o algunos de ovario.

*Un quiste es un hueco lleno de líquido que puede formar parte del tumor benigno o simplemente es una obstrucción de una glándula y hace que el material que esta secreta se acumule.

Factores pronósticos de los tumores

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Cuando nos referimos a pronóstico del tumor estamos hablando de la supervivencia media que presenta dicho tumor. Si de cada 100 pacientes 80 sobreviven, la supervivencia de ese tumor es del 80%.

¿Y qué hace que un tipo tumoral tenga un mejor pronóstico que otro? La supervivencia depende, principalmente, de 4 factores: tipo histológico, grado histológico, estadio y marcadores biológicos.

TIPO HISTOLÓGICO

El tipo histológico hace referencia al tipo de tumor, ya que cada uno de ellos presenta de por sí, un pronóstico más o menos favorable. Por ejemplo, la mayoría de los cánceres de pulmón tienen muy mal pronóstico al tratarse de tumores muy agresivos. En cambio, hay tumores del tejido conectivo o adiposo, como los carcinomas escamosos cutáneos, que tienen una supervivencia muy alta.

Y ojo, porque no nos referimos a si un tumor es epitelial, mensequimal… si no al tipo concreto.  De hecho, existen casos de tumores que aparecen en el mismo órgano, pero que al ser histológicamente diferentes, presentan una supervivencia muy diferente. Un ejemplo es el cáncer de endometrio. Este puede clasificarse en tipo 1 o endomietroide, o tipo 2 o seroso, teniendo el primero un mejor pronóstico que el segundo.

¿A qué puede ser debido?  A que tienen alteraciones genéticas diferentes, que le confieren al tumor una cierta agresividad, una capacidad más alta de infiltración y de hacer metástasis.

GRADO HISTOLÓGICO

El grado histológico es el grado de diferenciación de un tumor, es decir, lo que se parece ese tumor a las células del tejido de donde procede. Los tumores muy diferenciados o de grado bajo suelen ser menos agresivos, en contraposición a los mal diferenciados o indiferenciados (alto grado) que son muy agresivos.

Por ejemplo, los carcinomas escamosos de piel, esófago… son tumores muy bien diferenciados ya que recuerdan mucho al tejido epitelial normal.

ESTADIO

El estadio es el nivel de extensión de ese tumor, es decir, como de extendido o avanzado está. ¿De qué depende el estadio? Del tamaño, de si afecta a ganglios, si hace metástasis… En función de ello el tumor recibe una puntuación que se traduce en estadio del I al IV según el tumor.

El estadio I haría referencia a un tumor muy localizado, muy pequeño y sin ganglios afectados. El II a un tumor grande pero sin ganglios afectados. El III a un tumor con ganglios afectados. Y el IV a un tumor con metástasis. Obviamente, cuanto mayor sea el estadio del tumor, más grave resultará y menos supervivencia presentará.

MARCADORES BIOLÓGICOS

Los marcadores biológicos, también denominados marcadores moleculares, son moléculas presentes en líquidos o tejidos del cuerpo y que indican el estado normal o anormal en una afección o enfermedad. Los marcadores biológicos se suelen utilizar también para determinar la respuesta del cuerpo a un tratamiento.

Pues bien, cada tumor puede tener unos marcadores biológicos propios que influyen el tratamiento a elegir y por tanto en la supervivencia del mismo. Por ejemplo, en el caso del cáncer de colon, los tumores sin mutaciones en un gen denominado RAS son susceptibles de ser tratados con un tratamiento que ofrece muy buena respuesta. Sin embargo. si el tumor presenta dicha mutación ese tratamiento deja de ser útil.

TUMORES DE LAS CÉLULAS GERMINALES

Se trata de tumores muy raros como los testiculares o algunos de ovario.

*Un quiste es un hueco lleno de líquido que puede formar parte del tumor benigno o simplemente es una obstrucción de una glándula y hace que el material que esta secreta se acumule.

Tratamientos del cáncer

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Queridos lectores, sabéis que mi deseo o mi propósito a más largo plazo es poder encontrar una cura definitiva para el cáncer.

¿Eso significa que no hay hoy en día tratamientos útiles?

No, evidentemente que los hay, sin embargo ninguno cura al 100% todos los tipos de cáncer y la mayoría presentan demasiados efectos secundarios. Veamos cómo están actualmente los tratamientos, y veamos si soy capaz de explicároslos para que los entendáis todos.

Actualmente hay los siguientes posibles tratamientos:

EXTRACCIÓN QUIRÚRGICA

La cirugía consiste, simplemente, en extirpar quirúrgicamente el tumor y todo el tejido que lo rodea. La cirugía, como comentaremos en el apartado “Historia del cáncer”, es el tipo más antiguo de terapia contra esta enfermedad y, en la actualidad, sigue siendo un tratamiento eficaz para muchos tipos de cáncer. Es importante destacar también que la cirugía no solo tiene el objetivo de curar el cáncer si no que sus objetivos varían entre pacientes. Se utiliza para prevenir, diagnosticar, determinar la etapa y tratar el cáncer.

Además, también puede aliviar molestias o problemas relacionados con la enfermedad.

QUIMIOTERAPIA

Pasemos, quizás, al más famoso de los tratamientos contra el cáncer, ya que todo el mundo ha oído hablar alguna vez de la quimioterapia. La quimioterapia es una de las modalidades terapéuticas más empleadas en el tratamiento del cáncer y engloba a una gran variedad de fármacos que destruyen las células cancerosas.

El objetivo de la quimio es destruir las células que componen el tumor, con el fin de lograr la reducción de la enfermedad. A los fármacos empleados en este tipo de tratamiento se les denomina fármacos antineoplásicos o quimioterápicos.

Estos fármacos llegan prácticamente a todos los tejidos del organismo, y ahí es donde ejercen su acción, siendo sus células diana aquellas que tengan una alta tasa de multiplicación. ¿Cuál es  entonces el principal problema de la quimio? Que actuará sobre todas las células que se multipliquen rápidamente, ya sea sobre las malignas del tumor como sobre otras sanas (sangre, boca, sistema digestivo y folículos pilosos). Debido a la acción de los medicamentos antineoplásicos sobre estas últimas, pueden aparecer una serie de efectos secundarios: caída del cabello, fatiga, nauseas, vómitos, diarrea, ulceras, estreñimiento…

RADIOTERAPIA

La radioterapia es un tratamiento que usa altas dosis de radiación (rayos X, rayos gamma, rayos de electrones o rayos de protones) para destruir las células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores. Es uno de los tratamientos más comunes contra el cáncer y es de carácter local, es decir, solo se aplica en la zona del tumor.

TERAPIAS DIRIGIDAS

Además de las 3 clásicas opciones para hacer frente a un tumor (quimioterapia, radioterapia y cirugía), existen otras alternativas como la terapia dirigida. Tal y como su propio nombre indica, este tipo de terapia está dirigida, únicamente, contra las células tumorales del paciente en cuestión. ¿Por qué actúan solo contra el cáncer? Porque su diana de acción son moléculas que únicamente aparecen en las células tumorales.

Las terapias dirigidas son con frecuencia citostáticas, es decir, bloquean la proliferación de las células tumorales; mientras que los fármacos quimioterápicos clásicos son citotóxicos, es decir, destruyen las células tumorales.

¿Qué tipos de terapias dirigidas existen? Terapias hormonales, inhibidores de transducción de señales, moduladores de la expresión de genes, inductores de apoptosis, inhibidores de la angiogénesis, inmunoterapias y moléculas para depositar toxinas.

1. TERAPIA HORMONAL

Hay determinados tipos de cáncer, cuyo crecimiento está estimulado por las hormonas que nuestro cuerpo produce. La terapia hormonal está, precisamente, dirigida a este tipo de tumores. Su misión es impedir que estas hormonas se secreten o bien que actúen sobre el tumor, de forma que este sea incapaz de proliferar. Si por el contrario, un tumor es insensible a las hormonas y no las necesita para crecer, la terapia hormonal no surtirá efecto.

2. INMUNOTERAPIA

La inmunoterapia es un tratamiento que consiste en estimular nuestro propio sistema inmune para atacar, específicamente, a las células cancerígenas. Dentro de la inmunoterapia existen diferentes alternativas de tratamiento: anticuerpos monoclonales, inmunoterapias no específicas, terapia con virus oncolíticos, terapia con células T y vacunas contra el cáncer.

  • Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos, son las moléculas que produce el sistema inmune para marcar y señalizar patógenos y sustancias extrañas que han invadido nuestro cuerpo. El marcaje que realizan estos anticuerpos, también conocidos como inmunoglobulinas, desencadena la destrucción de esos patógenos a través de otros componentes del sistema inmune.

Normalmente, los tumores tienen la capacidad de bloquear al sistema inmune, impidiendo que los anticuerpos reconozcan las células cancerígenas. La misión principal de la inmunoterapia es reactivar de nuevo la capacidad del sistema inmune para reconocerlas y atacarlas.

Los anticuerpos que se utilizan como terapia se diseñan en un laboratorio y tienen la misión de identificar las células cancerígenas haciendo despertar de nuevo al sistema inmune. Aunque este es el principal objetivo de su utilización, también pueden destinarse a bloquear moléculas necesarias para la proliferación del tumor. Si se diseña un anticuerpo que reconozca una sustancia y la bloquee, el tumor no podrá seguir adelante con su crecimiento descontrolado.

  • Inmunoterapias no específicas

Las inmunoterapias no específicas también ayudan a que el sistema inmunitario destruya las células cancerosas pero en vez de utilizar anticuerpos, utilizan otras moléculas del sistema inmune:

Interferones. Los interferones ayudan al sistema inmunitario a combatir el cáncer y pueden desacelerar el crecimiento de las células cancerosas.

Interleuquinas. Las interleuquinas ayudan al sistema inmunitario a producir células para combatir el cáncer.

  • Terapia con células T

Las células T son un tipo de glóbulo blanco, una de las principales células del sistema inmune, cuya función es destruir células extrañas, o células infectadas con patógenos. La finalidad del tratamiento es la misma que en los casos anteriores: estimular el propio sistema inmune.

La principal diferencia es que se utilizan las propias células de paciente, es decir, se extraen células T de la sangre del enfermo. A continuación, estas se modifican genéticamente para que expresen en su superficie receptores que reconozcan las células tumorales concretas de dicho paciente y las destruyan.

  • Terapia con virus oncolíticos

La terapia con virus oncolíticos utiliza virus genéticamente modificados para matar células cancerosas. Esos virus son inyectados, específicamente, en el tumor. Allí, como cualquier virus, infecta las células tumorales, las utiliza para multiplicarse y al salir de las mismas, para continuar infectando nuevas células, estas estallan y mueren.

Este proceso de rotura hace que se generen pequeños fragmentos de las células cancerígenas, los cuales serán reconocidos por el sistema inmune como algo extraño y exógeno. De esta forma, se inicia toda la respuesta para acabar con cualquier célula que tenga algo en común con esos fragmentos: las células del tumor.

La modificación genética a la que se someten los virus permite, en primer lugar, que el virus no reconozca células sanas, y en segundo lugar, que una vez infecten las primeras células tumorales no tenga la capacidad para infectar más células y propagarse descontroladamente por el cuerpo del paciente.

  • Vacunas contra el cáncer

Las vacunas, en general, tienen una misión principal, exponer al sistema inmune frente a una sustancia patógena, que se genere una respuesta y que el sistema recuerde esas sustancias extrañas. De esta forma, si hay una infección posterior, el sistema inmune está preparado para atacar mucho más rápido y efectivamente.

Con el cáncer ocurre lo mismo. Si inyectas sustancias propias del tumor del paciente, el sistema inmune generará una respuesta contra ellas y contra el propio tumor. Las vacunas contra el cáncer se utilizan para ayudar a que el organismo rechace los tumores o evite que reaparezcan.

Existen dos tipos diferentes de vacunas: vacunas para prevención y vacunas para tratamiento, que tal y como su propio nombre indica se puede adivinar para que se utiliza cada una.

  • Inhibidores de la angiogénesis

Para su supervivencia, un tumor necesita un proceso clave: la angiogénesis o formación de nuevos vasos sanguíneos. Para que el oxígeno y los nutrientes que todo tipo de célula necesita lleguen a las zonas más internas del tumor se necesitan crear nuevos vasos sanguíneos que lo hagan posible. Los inhibidores de la angiogénesis evitan precisamente este proceso.

Aunque le gran mayoría bloquean el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF), la molécula que estimula esta formación, hay inhibidores que se dirigen contra otras sustancias imprescindibles en la angiogénesis.

  • Inductores de la apoptosis

La apoptosis o muerte celular programada es el proceso por el que las células mueren cuando no son funcionales o sufren algún tipo de aberración que perjudicaría al organismo. Las células tumorales, que son anómalas, y por tanto estarían conducidas a la apoptosis, tienen mecanismos que bloquean este proceso, permaneciendo de forma indefinida en el cuerpo.

Una estrategia es, precisamente, inducir de nuevo la apoptosis de estas células tumorales bloqueando los mecanismos que la frenaban.

  • Inhibidores de la transducción de señales

Las células sanas responden a una serie de señales tanto externas o internas que modulan su comportamiento. Muchos tumores bloquean estas señales para crecer de forma descontrolada independientemente de que haya señales, por ejemplo, de frenar el crecimiento. Esta estrategia consiste, por tanto, en frenar esta señalización inadecuada del tumor, cortando su crecimiento.

TERAPIA GÉNICA

Otra alternativa a la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía, es la terapia génica que utiliza como herramienta terapéutica material genético, desde genes completos, a pequeños fragmentos, pasando por otras sustancias como moléculas de RNA. Habitualmente, la finalidad de esta transferencia de material genético es restablecer una función celular que estaba suprimida o defectuosa, introducir una nueva función o bien interferir con una función existente.

La trasferencia del material genético puede hacerse in vivo, es decir, directamente en el paciente afectado o ex vivo, en un laboratorio. Para insertar este material genético se pueden utilizar diferentes vehículos: virus (el método más común), dendrímeros, cromosomas artificiales, liposomas (partículas grasas) y nanopartículas… y el método, sin duda más reciente, el sistema CRISPR-CAS9.

Existen múltiples alternativas para utilizar la terapia génica con la finalidad de tratar el cáncer. Pongamos algunos ejemplos.

  • Hay unos genes denominados supresores de tumores, cuya misión, tal y como cabría esperar y como ya se ha explicado, es prevenir la aparición de un cáncer. Si estos genes mutan, es decir, sufren alguna alteración, las proteínas que generen serán defectuosas y aparecerá un tumor. Una manera de utilizar la terapia génica es remplazar el gen supresor de tumores mutado por uno normal. De esta forma, la proteína que generan es totalmente normal y funcional por lo que podrá inhibirse el crecimiento del cáncer o al menos fomentar su desaparición.
  • Además de los supresores de tumores, tenemos otro tipo de genes, denominados oncogenes, que si expresan en mayor medida el crecimiento de un tumor se fomenta. En este sentido se puede insertar moléculas de DNA o RNA complementarias a esos genes de forma que se impida su conversión a proteínas, las moléculas que desempeñarían la función del oncogén.
  • Otra opción es insertar genes en las células del tumor que los vuelvan más sensibles a los tratamientos clásicos. O bien introducir genes suicidas en el tumor.
  • La terapia dirigida basada en inhibidores de la angiogénesis también podría considerarse terapia génica si se insertar genes en que impidan la formación de estos nuevos vasos sanguíneos necesarios para el desarrollo del tumor.

¿QUIERES SABER MÁS DETALLES SOBRE LA TERAPIA GÉNICA? ¡Sigue leyendo este POST!

TERAPIA CELULAR

Otra opción útil para tratar el cáncer es la terapia celular, la que utiliza células como herramienta terapéutica. Estas células suelen ser trasplantadas en un tejido para tratar la zona defectuosa o enferma. Aunque muchas veces las células que se utilizan son células madre (Ver POST) en otras ocasiones, como en el caso de un trasplante se utilizan células normales.

En el caso del cáncer la terapia con células T, ya mencionada en las inmunoterapias, también es una terapia celular al utilizar este tipo celular como herramienta terapéutica. Además, otra alternativa es realizar trasplantes de células madre hematopoyéticas en pacientes en los que la quimioterapia haya destruido una gran parte de estos tipos celulares.

TERAPIAS BIOLÓGICAS

Por último, mencionaremos las terapias biológicas contra el cáncer, aquellas que utilizan organismos vivos como mecanismo terapéutico. En este grupo se podrían englobar la terapia génica, en el caso de utilizarse un virus como vehículo del material genético, la terapia con virus oncolíticos o las vacunas, todos ellas ya mencionadas con anterioridad.

Existe, además, otra terapia biológica aplicable al cáncer, la terapia con el bacillo de Calmette-Guérin. Este bacilo no es más que la bacteria viva de la tuberculosis atenuada, de forma que no es capaz de desarrollar la enfermedad. Sí se inyecta en la vejiga, la bacteria estimula una reacción inmunitaria que, además de atacarla a ella, destruye las células cancerígenas. Aunque no se ha comprendido todavía el mecanismo de acción, la eficacia de este tratamiento está en torno al 70% en cánceres de vejiga iniciales.

Actualmente, se está estudiando también su uso en otros tipos de cáncer.

Historia del cáncer

¿Es cierta la creencia de que el desarrollo del cáncer es debido a nuestro estilo de vida moderno? Posiblemente el acusado aumento de los casos si lo sea, pero no los inicios de esta enfermedad como tal. ¿Por qué? ATENTOS:

El primer caso de cáncer confirmado fue el de una mujer egipcia que vivió durante la VI dinastía (hacia el 2300 a.C.). El esqueleto fue recientemente hallado con la huella de la metástasis grabada en sus huesos. Aquella mujer de 34 años había sufrido, ya en esa época, un cáncer de mama.

¡Te animo a que compartas conmigo cualquier duda!

 

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