¿Qué encontrarás en esta sección?

Una gran muestra de los tantísimos productos biotecnológicos que actualmente disfrutamos y utilizamos en nuestro día a día: los yogures, la cerveza, los billetes de euro… ¿Y por qué son productos biotecnológicos? Porque para su producción se han utilizado organismos, partes de los mismos o incluso procesos propios de ellos.

BIOPRODUCTOS ALIMENTICIOS

CERVEZA

¿Por qué la cerveza es un producto biotecnológico?

Porque para su producción se requieren levaduras, concretamente de la especie Saccharomyces cerevisiae. Este tipo de levadura es la encargada de realizar la fermentación alcohólica, el proceso clave en la fabricación de cerveza.

El proceso comienza con los granos de cebada, los cuales, tras germinar, se cuecen en agua aumentando gradualmente la temperatura. El objetivo de elevar la temperatura es que las propias enzimas de los granos se activen y transformen el almidón de la cebada en maltosa y posteriormente, en glucosa (otros dos tipos de azúcares).

Tras una filtración, al contenido líquido resultante se le añade el lúpulo y las levaduras. Es entonces, cuando comienza la fermentación alcohólica, el proceso por el que Saccharomyces cerevisiae transforma la glucosa en alcohol y dióxido de carbono (el gas de la cerveza). Tras dicho proceso, la cerveza se deja madurar antes de poder ser envasada y distribuida.

*La fermentación es un proceso metabólico que realizan las levaduras y algunas bacterias para obtener energía. Del mismo modo que nosotros nos alimentamos, estos microrganismos consumen glucosa para sobrevivir. ¿Qué hemos hecho nosotros? Aprovechar esta capacidad de las levaduras para generar un producto de nuestro interés: la cerveza.

BIOPRODUCTOS MÉDICOS

INSULINA

¿Por qué la insulina es un producto biotecnológico?

Porque para su producción se utilizan bacterias, concretamente la famosa Escherichia coli o E. coli para los amigos.

La insulina es una hormona que produce nuestro páncreas y cuya función es controlar los niveles de glucosa en sangre. Las personas diabéticas, por el contrario, o no la fabrican, o sí la fabrican pero no responden a ella. Por este motivo, se requiere la producción de insulina para resolver algunos tipos de diabetes.

Antiguamente la insulina se obtenía a través de páncreas de cerdos y toros. El problema es que  a día de hoy se necesitan tales cantidades de insulina para abastecer todas las necesidades mundiales que esta ya no es la manera más adecuada para producirla.

Hoy, la insulina se produce gracias a la biotecnología y la ingeniería genética. Lo que se hace es modificar genéticamente bacterias E. coli, introduciéndoles el gen productor de insulina humana. ¿El resultado? Las bacterias producen insulina humana. Con grandes cultivos bacterianos y la posterior purificación de la insulina, se ha conseguido obtener las grandes cantidades necesarias hoy en día.

OTROS BIOPRODUCTOS 

DETERGENTES

Aunque el detergente no es un producto biotecnológico íntegramente, si posee un ingrediente biológico imprescindible: las enzimas. Las enzimas son proteínas que cambian, conducen y regulan casi todas las reacciones que ocurren en los organismos vivos, por lo que son producidas por ellos mismos.

A los detergentes se les añade, principalmente, una enzima denominada subtilisina que se obtiene, directamente, del microrganismo Bacillus licheniformis (de ahí que las enzimas sean un producto biotecnológico). Es decir, para producirla se preparan cultivos bacterianos de esta especie y se extraen las propias enzimas que las bacterias producen. Posteriormente, la subtilisina es añadida al detergente como un ingrediente más.

¿Cuál es la misión de esta enzima? Eliminar, literalmente, las manchas de nuestra ropa. La subtilisina es una protesta, un tipo de enzima cuya función es degradar proteínas. Si nos manchamos con algo proteico esta enzima será capaz de destruir esas proteínas adheridas a nuestra ropa, y hacer desaparecer así la mancha.

Actualmente, a los detergentes no solo se les añade proteasas como la subtilisina, sino también otros tipos enzimáticos como amilasas, cuya función es degradar restos de almidón, o lipasas para degradar lípidos (una mancha de aceite por ejemplo).